Estamos en Fabourg du Temple, una calle populosa y con tráfico en el centro de Paris. Al acceder al portal, un tranquilo jardín interior con locales de grandes ventanas y, en uno de ellos, un pequeño cartel que reza “Filigranes Éditions”. Nos recibe Patrick Le Bescont, creador de la editorial en sus oficinas llenas de libros y en plena efervescencia. De trato exquisito y afable, nos premia con una conversación interesante y evocadora que podríamos alargar toda la tarde de no ser por la sensación de que es una persona ocupada y que nos está dedicando un tiempo que probablemente tenga que recuperar al final del día.

MORE THAN BLOG: ¿Cómo es la historia de Filigranes Editions? ¿Cómo fue su nacimiento?

PATRICK LE BESCONT: Filigranes es una editorial que creé hace 23 años. Soy fotógrafo y empecé a publicar mi propio trabajo, así que los primeros tres libros de Filigranes Editions son de mi trabajo. Al principio fui a ver editores para publicar mis fotos, pero hace 20 años no había muchos. No encontré a nadie, así que me lancé a la aventura. Mi primer oficio antes de fotógrafo era ebanista, conocimiento que me sirvió cuando comencé a trabajar con impresores, tipógrafos (en aquella época no había XPress ni tantos ordenadores y las maquetas eran todo fotocopias),… y encontré el placer de fabricar un libro. A partir de aquí, empecé a trabajar con otros fotógrafos y Filigranes Editions se fue construyendo poco a poco a través de los encuentros. Durante 5 años hice un libro por año… Ésta es la historia rápidamente.

No he estado en una escuela de grafismo, todo ha sido autodidacta y en contacto con otros profesionales de la impresión, grafistas, fotógrafos,… y ahora hacemos todos los libros con los fotógrafos. Ha sido una buena escuela.

MTB: ¿Tenéis una filosofía marcada desde el principio u os habéis tenido que adaptar a las circunstancias?.

PLB: No hay una orientación muy precisa… Es la fotografía en su sentido más amplio. Nos gusta que el fotógrafo sea quien gestione el proyecto. Al principio (como todos los editores) tenía mi formato, tenía colecciones donde todos los libros eran parecidos y poco a poco me di cuenta que era muy difícil imponer un esquema para un trabajo plástico, así que al final le di la vuelta y cada libro es diferente. Hay una línea editorial pero adaptable a cada ocasión. Nos gusta el hecho de que muchos fotógrafos han publicado su primer libro con Filigranes, luego han continuado haciendo otros, y a nosotros nos interesa acompañar a fotógrafos como Stéphane Duroy, Bernard Dechaimps, Colin Mercadier, Gilbert Garcin… Lo que nos gusta no es exactamente hacer libros sobre obras ya terminadas, monográficos de 10 años de trabajo, sino que cada libro corresponda a un trabajo. En todo caso eso se construye por capas, y cada libro es diferente y sé, como fotógrafo, que eso sirve para pasar a otra cosa.

En los años 70 y 80, cuando empecé, eran los editores los que hacían los libros, ellos seleccionaban las fotos de los fotógrafos, hacían el libro, y el fotógrafo a menudo no estaba implicado. Con Filigranes es completamente lo contrario: el fotógrafo tiene que estar asociado al proyecto, él es el director de la orquesta, quien dice lo que le gusta y lo que no, el que da su opinión. Una editorial es un nexo entre la creación y el lector, para que libro sea la continuación del proyecto del autor, su prolongación. Y eso es lo que intentamos hacer cada vez con los fotógrafos individualmente para que el libro sea lo más coherente posible dentro de su trayectoria. Ésa es nuestra filosofía: respetar e ir lo más lejos posible, incluido el papel, la encuadernación, el objeto,… transmitir también al lector la vibración del trabajo.

MTB: ¿Quién toma la decisión del formato, etc.? ¿El autor viene con su idea o con el arte final?

PLB: Lo que le pido al fotógrafo cuando viene a verme es que ya tenga una intención, no forzosamente el libro en su cabeza, pero sí una intención, porque realmente no soy yo quien tiene que hacer el libro. No sólo es el libro de Filigranes, sino que el fotógrafo eclosiona el proyecto. Si el fotógrafo o una empresa diese el trabajo a 5 editoriales, harían 5 libros diferentes y no habría forzosamente uno que correspondería realmente. Por eso es importante que exista una intención, y ésta la trabajamos sobre el formato, papel, las imágenes, tipologías, los espacios, marginados,… Todo el ritmo necesario, es decir, que hacemos una búsqueda juntos… Y lo que también determina el formato también es el aspecto financiero, el presupuesto que hay para el libro. Hay libros más grandes, los precios son diferentes, así que eso también es un criterio determinante.

MTB: ¿Es fácil ese diálogo?

PLB: Bueno, a veces los fotógrafos se dejan llevar por ciertos delirios y los tenemos que traer a la tierra. Hablando de todo, hay diferentes papeles, soportes,… Aún así son libros de artista, porque es el fotógrafo el que encarga el libro, pero yo estoy para devolver una realidad: algo muy importante y necesario es que el libro se venda. Eso también es un trabajo responsabilidad del editor; yo conozco a los libreros, los lectores,… y hay cosas que son más difíciles (de vender), de modo que si hacemos 5 libros y encontramos 5 compradores, genial porque funciona, pero si imprimimos mil deberíamos encontrar mil compradores. Entonces hay que hacer libros distintos y debemos hacer que el libro se diferencie de los demás en la mesa de una librería, que la portada sea diferente para que destaque… Hay lectores nos dicen que antes de ver el logo de Filigranes, ya han reconocido el libro. Es como Stheidl, es un estilo más anglosajón: son todos parecidos, los reconoces, entonces hay que trabajar también la identidad. Cada libro es diferente, pero aún así está la esencia de Filigranes.

MTB: ¿Hacéis el encargo al fotógrafo o es él quien vende la idea?.

PLB: Recibimos muchas propuestas, tenemos donde elegir (hoy en día, para el fotógrafo es importante un libro para existir), pero no nos queremos limitar sólo a recibir, sino que también tenemos que buscar, mirar… Si sólo nos limitamos a recibir, cabe el riesgo de que todos libros sean del mismo estilo y nos arriesgamos a dejar de lado otras cosas.

MTB: Elmer, uno de nuestros lectores,  pregunta: ¿qué criterios de selección utilizáis para la publicación de un libro de fotografía?

PLB: Realmente no hay criterio establecido. No diré que sea por flechazo, pero en fotografía hay muchas cosas hechas y lo que nos interesa no es repetir, no enseñar cosas hechas: ése es un criterio importante; pero también es una cuestión de feeling. Hay proyectos que me están llegando ahora que ya no tengo ganas, que ya no publico, la editorial ha cambiado. La fotografía evoluciona muy rápido y hay que elegir los libros en su momento y eso también es una cuestión de feeling. También “sentir” el fotógrafo y la coherencia de su trabajo. Por eso también es muy importante el encuentro, porque puede haber un trabajo muy interesante y cuando hablo con él tiene que haber una coherencia entre el trabajo y la persona que está detrás, para saber si no es sólo algo casual o esporádico o se corresponde con lo que piensa. Entonces es una relación humana, social. Otra cosa: hay pocos fotógrafos muy conocidos en Filigranes aparte de Plossu, Dépardon, un libro de Willi Ronis,… pero a mí me interesa trabajar con fotógrafos que algún día serán conocidos. Al principio estaba Marion Poussier, Raphael de la Portal, que terminaron sus estudios a los 23 años, los encontré al principio publicamos pequeños libros y me interesa trabajar con ellos. Es una apuesta, como una productora que apuesta por un director.

MTB: ¿La tirada de ejemplares en fotografía es normalmente la misma?

PLB: Según el proyecto. Está también el lado económico. Filigranes no produce todos sus libros, tenemos que encontrar patrocinio para pagar la fabricación. Los libros de fotografía son costosos de fabricar y como no podemos vender tres mil ejemplares, solemos estar entre 300 y 600 ejemplares. El fruto de estas ventas no llegan para amortizar los gastos de fabricación, por lo tanto tenemos que encontrar patrocinadores.

INTERRUPCIÓN: Llaman a un timbre que suena a trompeta de jazz y aparece tras la puerta Stéphane Duroy, además le hacemos esperar y el hombre toma sitio en una banqueta y hojea unos libro mientras terminamos la entrevista.

MTB: ¿Cómo veis el mercado editorial de libros de fotografía?

PLB: Es muy difícil actualmente, las ventas están entre 200 y 800 ejemplares, así que al final es algo bastante limitado a la difusión, pero Filigranes, cuando un libro está agotado, no vuelve a hacerse una reedición, no se reimprime. Preferimos hacer un libro nuevo que volver a imprimir. En 23 años hemos impreso 420 libros en Filigranes, y de ellos, un tercio (unos 120 libros) que ya no están disponibles.

MTB: ¿Cómo es el feedback con los lectores?

PLB: En Paris Photo fue muy bien, fue un contacto directo, cuando haces ferias me gusta recibir la opinión de los lectores y, como son los libreros los que venden los libros, también voy a verlos. El feedback de los lectores depende de los proyectos, hay libros que les interesan más que otros en función de la sensibilidad de cada uno, depende de que sientan o no ese trabajo.

MTB: ¿Podéis hablarnos de algunos de vuestros próximos proyectos?

PLB: Podemos hablar del libro de Stéphane (Duroy), es un libro sobre Inglaterra que hace 5 ó 6 meses que están trabajando (“más”, añade Stéphane), con la maqueta… tenemos que seguir trabajando, modificando cosas y queremos sacarlo en marzo.

 

www.filigranes.com

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